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| Foto: Vicocoplay |
¡DÍA DE TEATRO CON MI MUJER!
☉Texto: Javier Bolea
Aprovechando que una amiga estrena en "Casa de Vacas" en el Parque del Buen Retiro, nos decidimos a asistir a nuestra primera obra de teatro desde que tuvimos que volver a los madriles: BATHORY CONTRA LA 613. Entramos a una pequeña sala de teatro con no más de 70/80 personas, y cuando estamos todos sentados aparece una actriz con el telón todavía cerrado que nos invita a participar del juicio contra "la Excelentísima señora Condesa Erzsébet Bathory", pero no como público sino como jurado por sus 612 asesinatos contra 612 de sus doncellas, uno por doncella. A cada cual más cruel, más sangriento. Con el único objetivo de robarles su juventud, su belleza, su sangre.
Su doncella 613 consigue escapar y alertar a las autoridades sobre lo que está ocurriendo en el Castillo, pero las autoridades no juzgarán a la condesa por sus crímenes contra 612 mujeres, la juzgará porque una, sólo una de esas 612 mujeres pertenecía a la nobleza, su sangre era azul. (parece que hay cosas que por mucho tiempo que pase siguen sin cambiar).
A lo largo de una hora y cincuenta minutos vemos como dos actrices van entrando y saliendo de sus personajes principales (Báthory y la 613) para meterse en la piel y en el alma de los secundarios que van dando forma a la obra y al juicio. Cada una llama e interrogar a sus propios testigos y al de su oponente.
El marido, la dama de compañía, la 612, la Reina, las mazmorras, los asesinatos, los rituales de sangre... el olvido. En fin, un regalo para una actriz, donde tengo que destacar el trabajo de Begoña Blanco.
PERO... (SIEMPRE HAY UN PERO)
¿Por qué me quedo insatisfecho con el trabajo actoral? ¿Por qué?
Después de diez días meditandolo he llegado a la siguiente conclusión:
"Las normas, la educación, lo establecido, lo tradicional, el director como autoridad máxima, lo externo (la sociedad, la tradición) como motor de lo interno, mata nuestra particularidad, nuestra expresión espontánea y nuestro magnetísmo.
Me quedo insatisfecho porque asisto a momentos sublimes cuando la actriz es libre de todas esas cadenas y me ofrece su alma sin miedos ni restricciones.
Cuando se olvida de esa corriente "estúpida" que dice que los actores tienen que tener una voz grave porque los agudos no son creíbles, acaso la gente de voces agudas no es creíble en su vida, en sus alegrías y tristezas. ¡Venga coño!
Cuando se olvida lo que se "SUPONE" que tiene que ser una condesa o una doncella y pasa a ser SU Condesa, SU doncella (otros harán otro tipo de condesa, pero nunca-nunca conseguirán acercarse a tu condesa) porque tu condesa es única y sólo te pertenece a tí, porque nace de tí.
Cuando se olvida de los límites y las reglas del teatro: hay que proyectar la voz porque el de la última fila no oye. ¡Que se joda el de la última fila, que hubiese llegado antes!
A lo largo de una hora y cincuenta minutos vemos como dos actrices van entrando y saliendo de sus personajes principales (Báthory y la 613) para meterse en la piel y en el alma de los secundarios que van dando forma a la obra y al juicio. Cada una llama e interrogar a sus propios testigos y al de su oponente.
El marido, la dama de compañía, la 612, la Reina, las mazmorras, los asesinatos, los rituales de sangre... el olvido. En fin, un regalo para una actriz, donde tengo que destacar el trabajo de Begoña Blanco.
PERO... (SIEMPRE HAY UN PERO)
¿Por qué me quedo insatisfecho con el trabajo actoral? ¿Por qué?
Después de diez días meditandolo he llegado a la siguiente conclusión:
"Las normas, la educación, lo establecido, lo tradicional, el director como autoridad máxima, lo externo (la sociedad, la tradición) como motor de lo interno, mata nuestra particularidad, nuestra expresión espontánea y nuestro magnetísmo.
Me quedo insatisfecho porque asisto a momentos sublimes cuando la actriz es libre de todas esas cadenas y me ofrece su alma sin miedos ni restricciones.
Cuando se olvida de esa corriente "estúpida" que dice que los actores tienen que tener una voz grave porque los agudos no son creíbles, acaso la gente de voces agudas no es creíble en su vida, en sus alegrías y tristezas. ¡Venga coño!
Cuando se olvida lo que se "SUPONE" que tiene que ser una condesa o una doncella y pasa a ser SU Condesa, SU doncella (otros harán otro tipo de condesa, pero nunca-nunca conseguirán acercarse a tu condesa) porque tu condesa es única y sólo te pertenece a tí, porque nace de tí.
Cuando se olvida de los límites y las reglas del teatro: hay que proyectar la voz porque el de la última fila no oye. ¡Que se joda el de la última fila, que hubiese llegado antes!
No sacrifico el trabajo de un actor, la verdad de un actor, porque el de la ultima fila no oiga, porque no escuche lo que se vive en escena.
Cuando se olvida de todo eso Begoña Blanco ofrece momentos sublimes auténticos y magnéticos. Por suerte estos momentos fueron más abundantes que los "encadenados".
Cuando se olvida de todo eso Begoña Blanco ofrece momentos sublimes auténticos y magnéticos. Por suerte estos momentos fueron más abundantes que los "encadenados".
BACKSTAGE: (postdata)
Justo antes de entrar al teatro aprovechamos para ver la exposición del valenciano Antonio de Felipe dedicada a la música, portadas míticas interpretadas con un fino sentido del humor, os dejo un par de fotitos para que os hagáis una idea.
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| fotos: Natalia A Secas |




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