
Texto: Libertad Morales Salamanca
Tercer día de Feria del Sur. La jornada se presenta llena de eventos que no sólo nos toca ver teatro y danza sino también asistir a diversos actos que plantea la Feria como la exposición de los 10 años de la compañía LaSaL en la sala Reina Victoria y que aún no hemos tenido tiempo de visitar. Apuntado está en cosas pendientes.
Por lo pronto, ayer, martes 6 de julio del 2011, fue un día perfecto, hubo tiempo para la danza con ‘Rio de Luna’ de Da.te Danza, donde Laura Ese disfrutó con los cinco sentidos de un dulce espectáculo para niños, desde las 12:30 horas. Al mismo tiempo, al otro lado del pueblo, y tras un acalorado periplo en bicicleta, la compañera Libertad Morales se reía con las aventuras de ‘El fantástico viaje de Jonás el espermatozoide’ puesto en escena por El Espejo Negro en el Reina Victoria. Mientras tanto el director, Álvaro M. Sánchez, se dedicó a cotillear los recovecos de la Feria y de Palma del Río, este pueblo cordobés anclado entre naranjos, bebiendo del Genil y el Guadalquivir, agua de vida que este invierno decidió desbordarse por huertos y cortijos.
Por la tarde y tras disfrutar en la casa de los Morales Salamanca de la gastronomía de la tierra (lasaña de verduras de la huerta y secreto ibérico), aliñada con finos cordobeses y tintos de Navarra, salimos a la carrera, con la siesta en los talones y el sol hiriente de las cinco de la tarde, hasta el Monasterio de San Francisco, conocido por todos como la Hospedería. Allí, dos señores trajeados se dedicaron a repartir cartelitos y darnos una charla de autoayuda para tiempo de crisis, y es que ,según los Síndrome Clown, ‘Mejor es posible’.
| "Mejor es posible" en la sala de Monasterio de San Francisco. |
Sobrevivimos la sobremesa con buen humor, golpes de abanico y bebidas reconstituyentes para la pérdida de líquidos. Nos dimos una vuelta por la Sala de Prensa e hicimos las presentaciones, dilatadas en el tiempo por causas ajenas a nuestros deseos e imprevistos en los transportes. Pero no paramos mucho ya que a las 19:30 nos esperaban los asientos numerados del Coliseo para embelesarnos con el espectáculo ‘Alejandrías, la mirada oblicua’ de 8co80.
Momento para hacer un parón y disfrutar de unos caracoles chicos en uno de los puestos del Paseo Alfonso XII, reponiendo fuerzas para la madrugada. En este punto permitirán un inciso, ya que es necesario introducirles en el lugar. Imaginen un enorme portal de hierro, una avenida de albero amarillo en la que no se ve el final y a ambos lados, como una fila de soldados protectores, un bar tras otro con sus terrazas a cielo raso, protegidas por árboles y toldos en blanco y verde, en azules añil, en dorados beigs. El Paseo es el punto de encuentro por excelencia del verano palmeño, más aún en época de Feria de Teatro al estar situado entre el Teatro Coliseo y la sala Reina Victoria, dos de las sedes principales de este encuentro. Igualmente, el Paseo rebosa de gente en la Feria de Mayo y la Feria de Agosto, ya que el Recinto Ferial se extiende paralelo al Paseo, pero no les hablaremos ahora de trajes de gitana, sevillanas y caballistas, lo dejamos para algún Nómades futuro.
Volviendo a la cena, los caracoles, los pinchitos, brochetas, ensaladillas y pepitos, nos perdimos a Axioma y su ‘leticia.net’ en los Jardines de Reina Victoria, y es que señores alguna vez teníamos que parar a comer. Eso sí, antes de emprender viaje para la última de la noche, nos colamos entre el público juvenil e infantil que se agolpaba en torno a La Calabaza danza para echar un ojo a su espectáculo de baile ‘Banco para dos’ y que esta noche volverán a repetir.
Para cerrar una excelente jornada Álvaro y Laura, a pesar de su tos crónica, se dirigieron a la Casa de la Cultura para concluir pasadas las 2 de la mañana con la obra ‘Cao que morre nao ladra’ de los portugueses Do Chapitô.
Y así, listos y preparados para disfrutar de otro intenso día teatral.
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