Texto: Libertad Morales Salamanca
Con el inicio de los San Fermines- negro presagio- iniciamos ayer el tercer día de teatro, con el calor lamiéndonos el cansancio y el resfriado acompañando cada función.
La mañana comenzó con cereales, zumo y tostadas, para acelerar el ritmo, entre toses y pañuelos desechables, redactando y tecleando crítica tras crítica. Al dire lo mandamos a sacar fotos al Museo del Teatro, junto al Convento de Santa Clara, para luego ponerse a contar ovejitas, y sin la ayuda de estupefacientes, en 'El Traje del Emperador' que Siesta Teatro llevó hasta la Casa de la Juventud. Así, mientras Álvaro en la soledad de la sala se las veía con el clásico, Laura se reía con otro clásico, 'Charlie' un homenaje de la Cía Fernando Hurtado a la figura del actor Charlie Chaplin. Por su parte Libertad se ponía las pilas con las críticas y las relaciones con el gabinete de prensa quienes ya la quieren como a una de los suyos, el mismo jefe del gabinete afirma que ella "le hace ojitos", dios sabe hasta donde puede llegar una mujer febril por el catarro.
Tras terminar nuestras respectivas funciones, nos dimos citas en el Monasterio de San Francisco, más que nada para recoger las entradas de los espectáculos y contarnos penas y alegrías.
| Patio del Monasterio de San Francisco |
Dos de la tarde, patio andaluz, piedras antiguas, mesas de tablao flamenco de verde y florecillas, una barra de copas, montón de actores y productores, prensa y demás agregados pimplando para sofocar las tórridas temperaturas.El lugar ideal para unas tapas y unos vinos que sólo se tomó Laura, aficionada que se está volviendo a los licores terrenales, bueno a Libertad por que no le dió tiempo, que enseguida comenzó la presentación de la FiraTàrrega y allí nos quedamos los tres embelesados y soñando con el teatro de calle que poblará la ciudad catalana entre el 8 y el 11 de septiembre. Tras la charla y a pesar del hambre que picaba ya, aún nos remolonamos un poco antes de ir a casa, divagando en aquel rincón refescante e histórico, bajo un aura de otros tiempos y soñando con la provincia de Lleida . Partiendo estábamos cuando un comando de secuestradoras espontáneas nos amenazaron, en bañador y media color carne sobre las gafas culo-de-vaso, con pistolas de pis acusándonos de programadores (algo de razón si que debían tener). Pero el susto de la Amparito y la Gertrudis de La Cia Milagrosa, se quedó en un gustoso aperitivo que nos alegraría el día que poco a poco se empezaría a volver espeso y trágico, pero todo a su tiempo. Así que vayamos a la tarde sin más preámbulos.
Tras comer con sobremesa de siesta incluida, Libertad se arrojó a las fauces de la tarde para enfermarse, como buena hipocondríaca, con 'El Sindrome Stendhal' de Sinónimos flamencos que interpretaron 'Pieza nº9' en dos sesiones menudas pero marvillosas. Llegó el tiempo de esperar al resto de los compañeros y aprovechando la ubicación de la siguiente función, Libertad se dió un paseo por la exposición de LaSal y sus 10 años de carrera, tachando así de la lista una de las cosas por hacer y sorprendiendo a Rosa Diez de La Rous haciéndose las trenzas para la representación de 'El Refugio' que pasamos a ver minutos después.
| Exposición Compañía LaSaL. Abajo al fondo Rosa Díaz preparándose. |
La tarde fue avanzando de una sala a otra, con las horas de trabajo acumuladas y una extraña sensación de amargura y tristeza sobre los hombros que se transformó en hombres harapientos con capuchas de saco y papeletas para ser ejecutados, dos actores salidos de algún sitio y apostados junto al Coliseo, guardados a su vez por dos antipáticos policías locales. La cosa no podía ir peor, pero la noche sólo estaba empezando a oscurecerse.
| Encapuchado a la puerta del Teatro Coliseo |
El Teatro del Velador nos trajo a 'Augusto', para ahondar en temas duros que a todos nos llegan y de los que nadie quiere oír. En el carromato de Axioma, Ato Teatro montó su espectáculo 'Delirando', lleno de payasos, títeres y caretas, y nos fuimos a la cama con el sabor cruel de '¿Qué fue de la niña Juanita?', representada en la Casa de la Cultura por la Cia de Manuel Monteagudo. No sabemos que pasó ayer pero la jornada se tornó negra y no fué culpa de las nubes, que en Palma al sol no lo asustan ni los payasos jubilados, ni las niñas prodigio psicópatas ni los niños de la guerra. Puede que sea el chaparse más de cinco funciones seguidas o tal vez las prolongadas madrugadas pero el caso es que las obras se nos hacen demasiado largas, muchas habrían mejorado con el corte de aquellas partes que no sirven al desarrollo de la escena. ¡Ay¡ si hicieran caso a los Sindrome Clown y minimizaran, ¡MINI MISA!
Pdta: Libertad se quedó con ganas de darle un beso a su amigo Monteagudo, a ver si hay suerte y se ven hoy que queda mucho hasta las tres de la mañana...










